Abonos Solidos

Nuestra empresa, siendo el líder europeo en la producción de abonos orgánicos, fabrica en su planta industrial de Rivoli Veronese, que está certificada con arreglo al Reglamento CE 1774/2002, 700 toneladas diarias de abonos orgánicos y organominerales sólidos en pellets y en polvo.
Nuestros abonos orgánicos están producidos única y exclusivamente empleando unas materias primas orgánicas seleccionadas.
Las materias primas que están seleccionadas con arreglo a unos rígidos parámetros empresariales, están sometidos a un complejo proceso de elaboración, con el fin de conseguir unos productos que reúnen unas propiedades químicas, físicas y microbiológicas totalmente satisfactorias.

Los abonos sólidos

Proceso de elaboración: cilindro secador.
El proceso de deshidratación adoptado constituye el elemento fundamental del proceso de elaboración utilizado en la producción de nuestros abonos: la materia prima llega en el cilindro secador estando humificada a medias y conteniendo una humedad que varía entre un 20 y un 50%, y sale del mismo con un valor comprendido entre un 10 y un 15%. Se mezcla el material durante 60 minutos aproximadamente en un tambor giratorio con aire caliente a una temperatura que varía en relación con la temporada y el nivel de humedad del material. De esta forma, el material mismo logra alcanzar la temperatura óptima para la evaporación del agua en exceso y la eliminación de los eventuales agentes patógenos (salmonella, enterobacterias, virus). Las bacterias PGPR (que favorecen el crecimiento de las plantas) y otros microorganismos termorresistentes útiles sobreviven a las temperaturas de elaboración.
Esta flora microbiana desarrolla un papel sumamente importante para la fertilidad de los terrenos, porque mejor la solubilización de los elementos fertilizantes y la mineralización de la sustancia orgánica. Resultan ser especialmente útiles las bacterias PGPR, puesto que las mismas están aptas para favorecer la nutrición y el desarrollo de las plantas y asimismo para aumentar la resistencia de los cultivos contra las enfermedades y el estrés abiótico.
Gracias a la calidad selecta de las materias primas empleadas y a la fase especial de mezclado lento (que permite conseguir la amalgamación perfecta de dichas materias primas y garantizar así un producto homogéneo al 100%) se logran unos abonos y nmiendas eficientes y fiables, que observan al pie de la letra los valores señalados en la etiqueta y mantienen constantes sus propiedades en el curso del tiempo.

Ventajas

Los abonos y las enmiendas que producimos brindan las ventajas siguientes, como consecuencia de su composición:

  • suministro elevado de elementos nutricios (nitrógeno, fósforo, potasio y microelementos);
  • cesión gradual de los elementos, de manera tal que los mismos se vuelvan disponibles paralelamente al ritmo de absorción óptimo por la planta;
  • Disminución de las pérdidas de nitrógeno por lixiviación. Esto supone ya sea un ahorro de gastos para el operador como la disminución del impacto de la fertilización en el medio ambiente (nitratos)
  • Disminución del numero de intervenciones de fertilización
  • Aumento de la capacidad de intercambio catiónico del suelo
  • Mejora de la solubilidad de metales como hierro, cinc y manganeso (gracias a la formación de complejos entre los iones metálicos y las fracciones solubles de la sustancia orgánica)
  • Aumento de la capacidad de amortiguación del terreno (manteniendo así el factor pH óptimo para el desarrollo de las plantas)
  • Coeficiente isohúmico excelente (producción elevada de humus)
  • Mejora de la estructura del suelo
  • Disminución de los fenómenos de erosión
  • Aumento de la capacidad de retención hídrica del terreno, que por consiguiente resiste la sequía y necesita menores suministros de agua: nuestros abonos y enmiendas pueden retener agua hasta 4 veces su peso
  • Disponibilidad inmediata: los abonos en pellets Italpollina, en presencia de agua, se vuelven disponibles dentro de 5 minutos y se disuelven por completo en no más de 10, gracias a su elaboración esmerada, que evita la carbonización de la sustancia orgánica.